María Assunta era una viuda italiana sin hijos que falleció hace un par de semanas. Al morir dejó 13 millones de dolares (unos 10 millones de Euros) a su querida mascota, un gato que había rescatado de la calle, Tommaso. Este felino ahora cuenta con propiedades en Roma, Milan y la isla Canabria, además de mucho dinero en efectivo.
Desde hace dos años María comenzó a tener problemas de salud y en Noviembre de 2009 buscó la forma de poder convertir en heredero al suertudo gato, ya que ninguna institución para animales la convencía para dejar al cuidado al animal, según ella porque no recibiría el amor y cuidado necesario para una mascota. Por tanto luego de morir a los 94 años dejó el dinero a una enfermera de confianza, Stefania, que cuidará al gato con esa fortuna.
Ahora Tommaso puede darse el lujo de pertenecer a un maravilloso club de mascotas millonarias, ocupando el tercer puesto. El segundo pertenece a un chimpancé, "Kalu" que heredó de su dueño 80 millones de dolares. El primer lugar lo ocupa el perro Gunther IV, un pastor alemán que a su vez heredó de su padre Gunther III la suma de 372 millones de dolares, que era el compañero de Karlotta Liebenstein, una excéntrica condesa alemana.
Hasta ahí la noticia, voy a secarme las lagrimas y ya vuelvo.
Qué decir. ¿Cómo pueden pasar estas cosas en el mundo?
Entre las tres mascotas suman 465 millones de dolares y se me ocurren ahora mismo más de 465 millones mejores lugares para destinar semejante salvajada de dinero. ¿No debería haber alguna ley mundial contra la gente estúpidamente rica?
El dinero desde luego es de esas personas, pueden hacer lo que quieran con él ¿pero esto no es una locura demasiado grande como para dejar que todo siga funcionando como hasta ahora? ¿Cuántos millones más tienen que heredar las mascotas para que ese dinero se destine aunque sea a un lugar medianamente razonable?
No quiero pecar de inocente y lo que entiendo es que los abogados se ocupan de que la persona a cargo del animal heredero se encargue de administrar esos bienes de acuerdo a lo estipulado en el testamento. Esa fortuna servirá a su vez para hacer otras fortunas a otras personas. Siempre hay alguna trampa, desde ya. No creo que una persona esté tan destrozada mentalmente como para dejar fortunas desproporcionadas a sus mascotas. Pero ahí donde entran los agujeros legales ¿No deberían ir a taparlos con leyes que prohíban hacer semejantes cosas?
¿Hay que reirse o llorar con este tipo de noticias?
Una persona tan ridículamente millonaria debería dejar de hacer dinero en el exacto momento en que muere. Si no tiene a nadie a quien dejar su fortuna y no quiere dejarlo en ninguna institución decente, ese dinero debería ir al estado. No se si hay alguna mejor solución, pero creo que ese dinero hasta estaría mejor en la basura, para evitar herir dignidades.
Fuente: ABC News
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