"...Qué es lo que no quieren que le diga al pueblo?"
Entonaba enardecida, se postulaba de mártir, una voz fuerte y potente; y a la vez vacía...Llegando al ridículo extremo, intentando opacar otros asuntos (al mejor estilo político de los años '90) dirigiendose a una caricatura, que, lejos de ser intrascendente para el lector habitual, no llegaba sin embargo a ofuscarlo...
Aunque claro, no podría decirse que es una imagen transparente y hoy día, eso pesa más que mil palabras. Hoy donde todo se dice y escribe, donde todo está tan controlado. Dónde ya no existen medios independientes, sino periodistas intocables (y frente a tan adversa situación debo decir "afortunadamente", me refiero a periodistas como Jorge Lanata y Nelson Castro).
Homilía sin sentido, de vacías palabras, ensordecedora al que escucha, digerible al que oye. Prevaricadora instalada en la cabecera de un país hartamente castigado, por discursos prefabricados y hechos inconclusos. En el fondo resuena "promesas sin cumplir" perdiendo significado con los años.
Cristina toma una postura referencial, acompañada de gesticulaciones supérfluas, a esta altura maquinalmente. Imita la estética, la vestimenta, el tono de voz... Afortunadamente aquél peinado ya no está a la moda... Evita hacer refencia a ella, pero ya todos sabemos a quién quiere ingresar subrepticiamente en su discurso... Paradójicamente tan alejada del fin deseado.
Ya no hay nada que decirle al pueblo, que tímidamente se atreve a escuchar y comprender.
Fuimos bastardeados durante mucho tiempo, pero ya somos muchos los que sabemos que uno más uno es dos... Aún más allá de saber que "el pueblo unido, jamás será vencido" es una falacia, sabemos que cada uno por su parte puede tirar la cuerda hacia el mismo lado y sin embargo nos obstinamos en tomar distintos extremos, hasta que la cuerda se rompa nuevamente.
No pido un país altruista, ni mucho menos, eso no existe en ningún lugar del mundo. Pido un país en donde no se valore tanto la hipocresía y el maltrato de las masas. Después de todo la ignorancia resulta mucho más rentable, y existe en todos los eslabones sociales (aclarar este punto me parece mucho más discriminatorio, que no hacerlo, pero hoy está convenido hacerlo, de lo contrario me tildarían de fascista).Controlar los medios, las escuelas, es la única manera de criar el rebaño. Así se obtiene una masa uniforme iracunda, sin razones o aún mejor: manejable.
¿Acaso es tan dificil educar? ¿Tan peligrosa es (claro que lo es) la libertad de prensa?
Cristina, no digas nada, callate. No tenes nada bueno para decir. Tampoco sabes decirlo, por eso tu marido lo musita a tu oído. Pero callate, no lo digas, porque tu discurso se cae en pedazos y temo que provoques en el país otro diciembre de 2001. Esa es la sensación, lo "palpable" de la situación actual, que por cierto; en caso de que seas tan obtusa (aunque no creo que este fuera el caso), es lo que H. Sábat plasmó en su caricatura.

