La Tardanza

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18 octubre 2008

Él iba caminando por la calle, una como cualquier otra de la ciudad. Estaba llegando demasiado tarde, paso a paso aceleraba la marcha, sin perder el ritmo. Intentaba torpemente no sacar la vista del recorrido, pero debía además concentrarse en su presentación, todo debía salir perfecto. Después de todo era su gran día, no iba a tener ninguna otra oportunidad como la de hoy. Repasaba una lista virtual, incrustada en su mente con sangre, no exageraría al decir que fueron difíciles semanas hasta este día. El trabajo duro, fustigando su cerebro, picardía burocrática, lo de siempre, lo de nunca: hoy era otra cosa.
Papeles y facturas, estadísticas y balances, maniobras descontroladas chequeando la lista, todo estaba en su lugar, un bolsillo, el otro, vuelta otra vez, desde el principio. Los papeles en orden.
Una voz en su cabeza reclamaba: “¿Por qué carajo no uso maletín?”. Una voz de ultra fondo reclamaba: “¡No mamá, los chicos en la escuela me cargan, no quiero usar maletín!”. Y en el medio, pálidamente se escurrían los pensamientos y recordatorios precisos de hoy.
Hoy todo debía salir perfecto.

Algo falta, es una sensación. Uno sencillamente lo siente: cuando algo falta. Y sin embargo no hay falta, todo en orden, vuelta a repasar, el discurso meticulosamente predeterminado, una ley reza aquí: “primero el protocolo”. Hay que cumplir las leyes al pie de la letra.
Hoy todo debe ser perfecto.

Citas celebres, pequeños chistes, remates graciosos: eso siempre vende. Pero algo falta, aunque todos los papeles estén en su lugar. Debía ser más cuidadoso, el traje se arrugaba con cada “pasada ratificadora”. Los papeles no podían desvanecerse.
Todo perfecto.

Pero en la esquina, al final de la calle, donde no solo se cruzan las calles, sino la suerte y el destino, la vida y la muerte. Una voz de ultra fondo imploraba: “Mira la calle al cruzar”. Caso omiso. Cabeza gacha, perfil bajo, sin llegar a ser sumiso.
Buena persona, pero un paso en falso nunca es bueno para nadie.
Hoy iba a ser un día perfecto.

Un autobús corría su misma suerte: la tardanza. Apresurado el motor, apresurado el conductor, unas toneladas de acero y carne perpendicularmente a su rumbo. Y había un punto. Y dos rectas se encuentran y un camino y otro se cruzan. Él venía por una calle, no era una calle cualquiera. Ahí se cruzaban su destino y su suerte.
Y pensar que hoy iba a ser todo perfecto.

El contacto era inminente. El choque premeditado. La maquina a toda velocidad llegaba a su última parada. Él desprevenido, más bien, embutido en sus pensamientos. Tan solo era un paso en falso. Jamás hubiera pensado que llegar tarde sería su destino. Su fatal destino.
Pero faltaba algo.

Se había olvidado el señalador. Y como quien dice, “pegó media vuelta”, volvió a su casa por aquel estúpido artefacto. El autobús no detuvo su marcha. Él mientras recogía lo olvidado recibió un llamado telefónico anunciándole que hoy ya no sería un día perfecto, sino más bien todo lo contrario, fue despedido por faltar a su presentación. Lamentándose, se deja caer sobre el sofá. Había fracasado.

Y sin embargo, cuan lejos estuvo éste, de no ser un día perfecto.

Cuento: Entrega del Paquete.

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11 octubre 2008

El motivo de este post es ridículo, pero veremos que sale.
La cosa es así: con los ojos cerrados tecleé cualquier cosa en el Google, en imagenes. Es decir buscando una imagen en extremo al azar. No sin antes unos cuantos intentos fallidos di con varias imagenes, la idea era tomar la primera y escribir algo en relación a eso. Una terrible estupidez, pero no faltará quien diga que es un excelente ejercicio para aprender a escribir (algo no tan erroneo, por otra parte).
Pues bien, mi búsqueda fue: vlj (aconsejo no intentar hacerlo con demasiadas letras)
Resulta que, para mi sorpresa, ¡VLJ es el modelo de un avión! (Very Light Jet)
La imagen es de un juego simulador de vuelo.

VLJ simulador de vuelo avion

Estaba aturdido, creo que me había desmayado, al entrar en razón recordé que debía entregar un paquete, me encontraba muy lejos del lugar y el tiempo no solo parecía burlarse de mi destino, sino que además competía conmigo. Una lucha incomprensible por ver quien llegaba primero, si el tiempo con su exactitud o yo con mi paquete.

A esta altura poco importaba los medios que utilizaría para llegar a mi fin. Por eso con el paquete bajo el brazo y muy cerca del río, pensé en ir a la costa inmediatamente. Tal vez ahí podría conseguir algún medio de transporte.
Pues bien, al caminar un poco encontré una canoa de algún pescador desprevenido, al parecer estaba ocupado con una red a unos cuantos metros. Sigilosamente, pero no por eso despacio me acerqué directamente a la canoa. Al ver que aquél no notaba mi presencia, pues parecía muy entretenido con su red, a decir verdad; me subí a la canoa, tomé los dos remos y comencé a remar. Cuando estaba lo demasiado alejado de la costa el pobre hombre se percató de su infortunio, una nimiedad comparado con el mio.
A toda posible velocidad me dirigí a lo que creía sería mejor para llegar a destino. Remé y remé sin cuidado, pero mi estado físico no se caracteriza por ser privilegiado y tampoco lo privilegio de otros asuntos de la vida. Por eso, llegado a cierto punto, el cansancio se hizo sentir, al mismo tiempo que lo hizo el dolor en mis brazos. Con pena y sin gloria llegué al otro lado del río, fue suficiente, debía encontrar algún otro medio.
Caminé un poco por la costa, pero no era un lugar poblado y encontrar algo útil sería un milagro. Fue entonces que la suerte empezaba a tener otro significado para mi, pues había encontrado un auto (en bastante mal estado) con la llave en su lugar. Lo único que me separaba de mi destino era encender ese auto y que funcione lo suficientemente bien para cumplir con mi entrega.
Increíblemente pude ponerlo en marcha y a buen paso realicé unos cuantos kilómetros por una calle de tierra, descuidada, perdida en algún lugar del mundo. Enmarcada en un hermoso verde, cargada de una liviana brisa, un extraño lugar por donde el hombre parece no haber hecho presencia. Era realmente un milagro haber encontrado ese auto y en esas condiciones.
Pero como todo, todo lo bueno tiene un final y al mismo tiempo que el verde de los árboles comenzaba a desdibujarse, la marcha comenzó a perder potencia hasta que finalmente el auto se detuvo. Con cierto malestar (por no decir con la mayor cólera) comencé a caminar por la misma calle, a intentar encontrarle ese final que parecía pronosticar el paisaje. Hallar ese lugar donde la naturaleza entra en contacto con el hombre. Que para mi sorpresa fue antes de lo esperado.
No solo estaba en presencia del accionar del hombre, sino que además me encontraba sobre una pista de aterrizaje. Un pequeñisimo aeropuerto podría decir.
Inmediatemente busqué un avión libre, había tan solo tres, entre otros que parecían estar ocupados. Uno se destacaba, pero por el solo hecho de estar más alejado de la vista inmediata de otras personas. Fui al acecho. Totalmente libre, no se en qué lugar del mundo me encontraba, pero es dudosamente inseguro. Ahora sí, iba a hacer lo que mejor se hacer, pilotear un avión.
Como buen piloto, me encontraba en el aire con un maravilloso VLJ. Ya nada podría detenerme.
Al menos no la "seguridad" del "aeropuerto".
Pero la suerte nunca fue mi mejor compañera. Un desperfecto y todo queda en manos del destino, viajé por un momento por encima el mar y pensé que iba a ser lo último que haga en mi vida.
Pero no. La suerte volvió a demostrarme que me dejará sufrir la vida un poco más, porque a pocos kilómetros había una pequeña isla. A como diera lugar debía dirigir el avión ahí, la turbulencia se hacia notar. Comenzaba a sentir presión en todo el cuerpo, pero debía soportar la situación hasta llegar, faltaba tan poco, podría ser tan posible!
Estaba pronto a aterrizar en la isla y mi cuerpo ya no lo soportaba. Pero mi mente quería intentarlo y mediante el aterrizaje más forzoso que me tocó vivir pude llegar a esta isla.
Me deslicé unos cientos de metros arrasando cuanto hubiera en mi camino, realmente destrozé cada parte del avión. Cuando ya estaba cantando victoria, cuando estaba totalmente decidido que había logrado salvarme, cuando la precipitosa caída se tornó en brusco aterrizaje y parecía que no había demasiado peligro, la trompa del avión chocó de lleno contra un árbol y mi cabeza recibió un enorme golpe.

Ahora estaba aturdido, creo que me había desmayado, al entrar en razón recordé que debía entregar un paquete, me encontraba muy lejos del lugar y el tiempo no solo parecía burlarse de mi destino, sino que además competía conmigo. Una lucha incomprensible por ver quien llegaba primero, si el tiempo con su exactitud o yo con mi paquete.

Decir y Hacer

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07 octubre 2008

Podrían decirse tantas cosas. Lo sé. Se que se podría.
Podrían hacerse tantas cosas. Lo sé. Se que se podría.

Pero entre ese decir y ese hacer, demás está decir que hay una gran distancia.
Mi problema no es decirlo, mi problema es hacerlo.
Pero aún cuando lo pienso existen cosas que no digo, y otras tantas que no se como comunicarlas... Supongo que es un mal hacer o... hacer mal.

Hay cosas que tal vez no quiera decir y se escapan descontroladas, sin dejarse dominar, palabras que tienen que ser dichas en ese momento.
Porque tambien se puede hacer desde el decir. Pero no se puede andar por la vida tratando de "hacer las cosas de palabra".
Siempre pensé (y aún hoy) que la persona optimista, dice lo que piensa. En cambio el pesimista, piensa lo que dice...
Y cuanto más lo pienso, mas me convenzo de que es cierto, porque lo pienso y dudo en decirlo.

El hacer es cuestión de pereza, al menos en mi caso. Encuentro con que el tiempo es escaso para todo, se me va de las manos. (Y demás esta decir lo importante que son las manos para hacer las cosas)
Dejo de hacer cosas también porque se intromete en la comodidad de mi vida.
Y a veces eso asusta, porque cada vez la comodidad toma más terreno.
Tampoco se si llamarla "comodidad", se parece más bien a un sedentarismo indeseado.
Pero en fin, ahora estoy haciendo y diciendo algo.
La conexión es realmente hermosa.
Me deja tranquilo. Me da placer.
Me siento cómodo.
Y entonces...

Se que se podrían decir tantas cosas.
Se que se podrían hacer tantas cosas...

Tan sólo unas lineas... o de cómo Intentar Hacer un Homenaje...

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26 septiembre 2008

Dibujo 3D Don QuijotePretendo ganar lo perdido,
sea tiempo, amor o el olvido.
Pretendo resurgir de lo profundo,
abajo el llanto, el infortunio.

Pretendo salir victorioso en los cien años,
con trescientos hombres a mi mando.
Buscando una historia que me conmueva,
que inspire, que me duela.
Busco a mi dulce Dulcinea.

Tengo mi triste figura y mi buen talante,
solo necesito un Rocinante.
En mi pecho mi estandarte:
lo juro: voy a amarte.

Bastará quizás un Sancho.
Panza llena el guerrero.
Que por mi, omite el almuerzo.
Amigo fiel, mi compañero.

A lo largo y ancho del mundo,
dos caballeros encausados
cruzan la bravura del hombre,
rotunda victoria del fracaso.

Mas mi premio es legítimo,
mi amor es digno, compañero,
os juro por mi espada y mi cabeza,
tan convencido estoy de mi certeza.

No estoy loco, no. No lo estoy.
Ahí hay gigantes amenazandonos.
Sepalo que lo hago por amor,
Mi vida entera por mi amor.

Pretendo ganar esta batalla,
Voy a hacerlo, por mi honor...
Desenfunde la espada mi amigo.
A la carga, he dicho ¡A la carga!

  • —Non Fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.

Feliz Post, Feliz...

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24 septiembre 2008

Este es mi post ¡número 50! No creo que a nadie remotamente le interese, ni mucho menos que eso sea importante. Pero en fin, a mi me pone contento. Que más allá que haya post espantosos, otros de muy pobre contenido y los post de la etiqueta "Papelera de Reciclaje" (que serían algo asi como anuncios) hay algunos que me gustan y quedaron bastante bien. Osea, más me importa una supuesta calidad antes que la cantidad, pero el 50 post me llama la atención de buena manera.
También descubrí que puedo festejarle los años al blog es el 30 de marzo (2006) asi que ¡para el 2009 estan todos invitados al cumple!

Breve historia: estaba en un ciber y decidí crear un blog (recien comenzaban a fomentarse en Argentina) El post es por demás de penoso. Pero en fin, cuenta.
Ahí decidí el titulo del blog que nunca cambié, ni pienso hacerlo. De hecho, figurese que dejé el post intacto, aún con mi error ortográfico (adas, en vez de Hadas)
El tema es que más de un año despues, Alita me dijo que me haga un blog y publique mis cuentos, intenté hacerlo pero me encontré con la grata sorpresa de que ya tenía una cuenta (por aquel entonces utilizaba el mismo nick y contraseña para todo) Es decir que me habia olvidado que tenia un blog, que recuperé accidentalmente...
De ahi en más comencé a publicar en el blog y de a poco fui entendiendo como iba la mano.

No publiqué mis cuentos, sino algunas otras cosas que había escrito. Igualmente, tiempo después, directamente comencé a escribir en el blog.
Dicho sea de paso ya casi no escribo otras cosas que no sea en este blog (cuentos, canciones, poemas, unos libros que no se dejarán terminar jamás, etc.)
Pero lo cierto es que me hace muy bien escribir y ultimamente solo lo hago aca. Esto no es nada malo, porque me reconforta de doble manera, es que hay gente leyendo esto mismo que escribo, no importa quién, no importa si no le importa, a veces importa que no dejen comentarios y demás.
Pero en definitiva: Aunque sea una persona y que tal vez por error lea esto que estoy escribiendo (y cual mastercard) no tiene precio...

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