Del Calendario5 comentarios

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20 noviembre 2009

Yo creo que deberíamos cambiar nuestro calendario. Es demasiado monotono para nuestra tan rutinaria vida.
Me explico: Enero - Febrero - Marzo - Abril - Mayo - Junio - Julio - Agosto - Septiembre - Octubre - Noviembre - Diciembre.
Doce repetitivos meses. Aún luego de 25 años tengo que usar los dedos para no perderme al enumerarlos, lo cual también debe querer decir que algo no funciona correctamente (o mi memoria o el sistema; o ambas cosas)
Ahora bien, esos doce meses se dividen en (promedio) treinta días. Esos treinta días se agrupan en semanas. Esas semanas (4 por mes) se componen de un grupo de siete días, a saber: Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo.
Lo único que va in crescendo son los años, partiendo en nuestro caso (occidental) de un momento sumamente ficticio y nada especifico como el nacimiento de Jesús.

Hasta acá todo bien. Fue un repaso descriptivo de cómo se compone nuestra agenda.
Ahora bien. ¿Qué peor cosa que repetir siempre lo mismo? Todos los años hay un "Enero", un "Febrero", etc... Un fastidio.
Por eso nos entusiasma "Año Nuevo", decimos que vamos a empezar la tan mentada dieta para adelgazar, vamos a dejar de fumar, vamos a hacer ejercicios y cuanta cosa se nos ocurra, todo, a partir del año que viene.
Demás está decir que nunca cumplimos.
Primero la expectativa es grande, un nuevo número anual se nos presenta, estamos ansiosos. "Guau un nuevo número, un nuevo año"
Pero luego la triste realidad nos demuestra que vamos a encontrarnos con los mismos "Lunes" y "Martes" aburridos del año pasado. A las pocas semanas nos damos cuenta que caímos nuevamente en la trampa, el "sindrome del año nuevista" que piensa poder cambiar su vida a partir de un número nuevo que se le presenta en el calendario. La única escapatoria que tiene el pobre diablo, de ese aburrido calendario que marca las 24 horas del día, todos los años...
Claro, encontrarse con otro número es un respiro, pero un respiro no basta para no morir ahogado...
Fecha de un almanaque alternativo
Por tanto, si los meses cambiaran de nombre todos los años, si contaríamos los días en vez de los años, si en vez de números, los años tuvieran nombres o cualquier combinación posible que se les ocurra... Creo que la rutina sería mucho más amena...
Se "desdibujaría" un poco la rutina de los días y psicologicamente eso seguro tiene alguna consecuencia.


Soy consciente de que enumerar los días es casi una locura (por las elevadas cifras), pero sirve para referencias históricas y cronológicas... Por ejemplo, a fin de año llegaríamos al día (365 x 2009) 733285 (bah! pensé que era aún mayor) y si resultara incomodo decir: "setecientos treinta y tres mil docientos ochenta y cinco" y demás, podríamos inventar una nueva nomenclatura. No se me ocurre nada ahora, pero podría ser posible...

Para concluir de alguna manera, esto significaría encontrarnos todos los días con cambios, todos los años acomodándonos a un nuevo calendario. Todos los meses con nombres distintos. El orden cronológico lo llevarían los días. Todo lo demás iría variando. Habría que programar qué días caen los "cumpleaños" (que ahora pasarían a llamarse de otra forma), los aniversarios y demás, sacar cuentas, informarles a nuestros amigos y parejas cuándo cae dicha fecha y evitar reproches estúpidos por olvidarse de algún día en especial, puesto que es la misma persona quien debe ocuparse de sacar cuentas e informarle a los demás...
Sería todo tan complejo, pero para simplificarnos tanto la vida que lo veo absolutamente imposible...

Eso sí, con este nuevo sistema de calendario más de una mujer va a odiarme...

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