El motivo de este post es ridículo, pero veremos que sale.
La cosa es así: con los ojos cerrados tecleé cualquier cosa en el Google, en imagenes. Es decir buscando una imagen en extremo al azar. No sin antes unos cuantos intentos fallidos di con varias imagenes, la idea era tomar la primera y escribir algo en relación a eso. Una terrible estupidez, pero no faltará quien diga que es un excelente ejercicio para aprender a escribir (algo no tan erroneo, por otra parte).
Pues bien, mi búsqueda fue: vlj (aconsejo no intentar hacerlo con demasiadas letras)
Resulta que, para mi sorpresa, ¡VLJ es el modelo de un avión! (Very Light Jet)
La imagen es de un juego simulador de vuelo.

Estaba aturdido, creo que me había desmayado, al entrar en razón recordé que debía entregar un paquete, me encontraba muy lejos del lugar y el tiempo no solo parecía burlarse de mi destino, sino que además competía conmigo. Una lucha incomprensible por ver quien llegaba primero, si el tiempo con su exactitud o yo con mi paquete.
A esta altura poco importaba los medios que utilizaría para llegar a mi fin. Por eso con el paquete bajo el brazo y muy cerca del río, pensé en ir a la costa inmediatamente. Tal vez ahí podría conseguir algún medio de transporte.
Pues bien, al caminar un poco encontré una canoa de algún pescador desprevenido, al parecer estaba ocupado con una red a unos cuantos metros. Sigilosamente, pero no por eso despacio me acerqué directamente a la canoa. Al ver que aquél no notaba mi presencia, pues parecía muy entretenido con su red, a decir verdad; me subí a la canoa, tomé los dos remos y comencé a remar. Cuando estaba lo demasiado alejado de la costa el pobre hombre se percató de su infortunio, una nimiedad comparado con el mio.
A toda posible velocidad me dirigí a lo que creía sería mejor para llegar a destino. Remé y remé sin cuidado, pero mi estado físico no se caracteriza por ser privilegiado y tampoco lo privilegio de otros asuntos de la vida. Por eso, llegado a cierto punto, el cansancio se hizo sentir, al mismo tiempo que lo hizo el dolor en mis brazos. Con pena y sin gloria llegué al otro lado del río, fue suficiente, debía encontrar algún otro medio.
Caminé un poco por la costa, pero no era un lugar poblado y encontrar algo útil sería un milagro. Fue entonces que la suerte empezaba a tener otro significado para mi, pues había encontrado un auto (en bastante mal estado) con la llave en su lugar. Lo único que me separaba de mi destino era encender ese auto y que funcione lo suficientemente bien para cumplir con mi entrega.
Increíblemente pude ponerlo en marcha y a buen paso realicé unos cuantos kilómetros por una calle de tierra, descuidada, perdida en algún lugar del mundo. Enmarcada en un hermoso verde, cargada de una liviana brisa, un extraño lugar por donde el hombre parece no haber hecho presencia. Era realmente un milagro haber encontrado ese auto y en esas condiciones.
Pero como todo, todo lo bueno tiene un final y al mismo tiempo que el verde de los árboles comenzaba a desdibujarse, la marcha comenzó a perder potencia hasta que finalmente el auto se detuvo. Con cierto malestar (por no decir con la mayor cólera) comencé a caminar por la misma calle, a intentar encontrarle ese final que parecía pronosticar el paisaje. Hallar ese lugar donde la naturaleza entra en contacto con el hombre. Que para mi sorpresa fue antes de lo esperado.
No solo estaba en presencia del accionar del hombre, sino que además me encontraba sobre una pista de aterrizaje. Un pequeñisimo aeropuerto podría decir.
Inmediatemente busqué un avión libre, había tan solo tres, entre otros que parecían estar ocupados. Uno se destacaba, pero por el solo hecho de estar más alejado de la vista inmediata de otras personas. Fui al acecho. Totalmente libre, no se en qué lugar del mundo me encontraba, pero es dudosamente inseguro. Ahora sí, iba a hacer lo que mejor se hacer, pilotear un avión.
Como buen piloto, me encontraba en el aire con un maravilloso
VLJ. Ya nada podría detenerme.
Al menos no la
"seguridad" del
"aeropuerto".
Pero la suerte nunca fue mi mejor compañera. Un desperfecto y todo queda en manos del destino, viajé por un momento por encima el mar y pensé que iba a ser lo último que haga en mi vida.
Pero no. La suerte volvió a demostrarme que me dejará sufrir la vida un poco más, porque a pocos kilómetros había una pequeña isla. A como diera lugar debía dirigir el avión ahí, la turbulencia se hacia notar. Comenzaba a sentir presión en todo el cuerpo, pero debía soportar la situación hasta llegar, faltaba tan poco, podría ser tan posible!
Estaba pronto a aterrizar en la isla y mi cuerpo ya no lo soportaba. Pero mi mente quería intentarlo y mediante el aterrizaje más forzoso que me tocó vivir pude llegar a esta isla.
Me deslicé unos cientos de metros arrasando cuanto hubiera en mi camino, realmente destrozé cada parte del avión. Cuando ya estaba cantando victoria, cuando estaba totalmente decidido que había logrado salvarme, cuando la precipitosa caída se tornó en brusco aterrizaje y parecía que no había demasiado peligro, la trompa del avión chocó de lleno contra un árbol y mi cabeza recibió un enorme golpe.
Ahora estaba aturdido, creo que me había desmayado, al entrar en razón recordé que debía entregar un paquete, me encontraba muy lejos del lugar y el tiempo no solo parecía burlarse de mi destino, sino que además competía conmigo. Una lucha incomprensible por ver quien llegaba primero, si el tiempo con su exactitud o yo con mi paquete.