En Honor a la Verdad

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20 agosto 2009

Se dicen muchas cosas. Demasiadas. De vez en cuando, me entretengo "analizando" lo que se habla. Hoy por ejemplo, encuentro que mucha gente usa la expresión:

"En Honor a la Verdad"

Por estos días es la vedette estrella (pero no la única) que circula por la boca de politicos, conductores, periodistas y tanta gente linda que enaltece nuestra patria.
Pero detengamonos un poco en ella: En HONOR a la verdad. Lo que se busca con esta expresión, claro está, es demostrar sinceridad. Se la utiliza antes del enunciado que quiere demostrarse verosímil.

Mi primera e inocente pregunta es si hace falta honorar la verdad.
¿Qué significa honrar la verdad? ¿Acaso hace falta honrarla?
La verdad es que no. Es lo último que quiere.
La verdad no se dice (y no estoy proponiendo mentir)la verdad se hace.

Pero vayamos para atrás. Partamos de la base de que no hay verdades absolutas, pero sí relativas. Esto quiere decir, ni más ni menos, que la verdad se construye, se hace.
Lo más parecido a la verdad, a la que puede llegar el hombre es aquella que hace, no la que nombra. Y no es que el lenguaje no sea algo concreto. El lenguaje es concreto. La verdad esta acá o en mi boca. Pero decirla (o escribirla) no la hace. Por el simple hecho de que no hay verdad absoluta, es un inalcanzable, un imposible.
Aún si así lo fuera, la verdad por sí sola no va a estar ahí para nosotros cada vez que la necesitemos, hay que construirla. La verdad no se vale por sí sola.
Es el contexto lo que hace a la verdad. Es como tener un río en medio del camino y cruzarlo por un puente de aire. El puente por si solo no es nada. Necesita dos extremos y algo debajo para ser.
¿Cómo se concibe un puente si no es algo que comunica dos partes? Es imposible.
¿Cómo se dice una verdad? Es imposible.

Vamos a recordar que estoy haciendo mención de "la" verdad y no la verdad subjetiva que pueda tener cada uno en un determinado momento, sobre alguna situación.
Esa verdad que está ahi arriba, para que cada ser humano pueda acceder a ella, se construye y es imposible acceder a través de la palabra. De hecho, al momento de decir "verdad", estoy mintiendo. Entonces la verdad no quiere que la honren, la verdad quiere que la hagan.
Por otra parte, nadie puede apropiarse de "la" verdad, mucho menos en su discurso.
En todo caso, al honrarla, a lo más cercano que puede accederse es a una religión.
"Mi Dios es la verdad, yo la predico y la enseño a mi rebaño. Alabada sea. Amén."
Se fundamenta de la misma manera. Pura metafísica. Pero ni eso siquiera.
Porque cuando preguntamos: ¿Es verdad la verdad? ¿La verdad existe?
Se responde lisa y llanamente: NO.

De manera que poco útil sería honrarla.
La mejor forma de decir una verdad es hacerla. ¿Cómo se hace la verdad a través de la palabra? Para empezar la verdad no se nombra. Punto.
Si se quiere decir una verdad, se la hace a traés de la palabra. Punto.
En ningún caso hay que (mal)tratarla como algo evanescente, estéril o etéreo. La verdad está ahí. Pero se mira y no se toca. Y en ningún caso que se quiera hacer una verdad, se va a honrarla.
El solo hecho de que haya verdad es un honor para la palabra. Honrar la verdad es una redundancia.

Ahora, este post no es inocente. La expresión es válida para el desprevenido y aún más, puede seguir circulando sin mayores problemas. Pero no la usemos de salvavida, no nos aferremos, vía la palabra, a algo inaccesible, algo que aún no se ha construído.
En todo caso si lo que se busca es ser sincero hay expresiones de sobra: "Para ser sincero", "En realidad", "Para ser franco", "Siendo honesto" y demás.

Esa es la verdad.

Me Encanta Leer-me

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12 agosto 2009

Vos sabés que hoy iba a escribir un post muy copado sobre cosas que me dan cierto placer, pero son pequeñas cosas, nimiedades, pelotudeces, como quien diría. Pero resulta que la idea detonante, la olvidé. Vale decir, la tontería que iba a "confesar" la olvidé y todavía no puedo recordarla, una pena. Ya que el propósito de estar escribiendo esto era justamente escribir aquello.

Algo así como que me gusta recibir mails, abrir mi bandeja de entrada y ver que llegaron nuevos correos, una tontera absoluta. Sobretodo cuando confirmo mis sospechas: son correos no deseados que el anti-spam no envió a la sección de, justamente, "correo no deseado".

Este post era para comunicar que encuentro mucho placer en una pequeña rutina que tengo luego de almorzar o cenar. Me siento en el sillón, con los pies sobre una silla, fumo un cigarrillo y tomo un cortado. Por lejos, la mejor rutina de mi vida. Tanto es así que al escribir esto parezco un optimista mirando el lado bueno de la vida.

También quería comentar cosas que no me gustan (que son muchas más que las que sí). Por ejemplo cuando me levanto luego de dormir y voy al baño, detesto, mientras estoy orinando, pensar en el tiempo que todavía tengo que perder para salir de él. Es decir, tengo que lavarme la cara, cepillarme los dientes, peinarme. Usted dirá (tal vez con razón) "son tres pasos nomás, mi buen!". Sí, ok, tres pasos, pero hay que hacerlos medio dormido y lleva su tiempo cuando no hay ganas a la mañana (o el momento del día en que toque).

Repito, son cosas tontas. Como que soy detallista, pero desordenado. Y esto dista mucho de ser contradictorio. Analizalo.
Me encanta ver hojas en blanco, en distintas modalidades: bloc de notas, cuadernos, una resma, etc. Quizás sea por la cantidad de cosas que se pueden crear a partir de ellas. No lo se.
Otra cosa es que al escribir me gusta jugar con el lenguaje, las palabras parecidas, la redundancia y tantas otras cosas bonitas que se logran al tratar de escribir bien. Y cuando digo bien me refiero al estilo de Cortázar, Borges y demás genios. No a los escritores que escriben "correctamente" y ahí se quedan.

Mirá, al fin cayó la ficha (esto está en tiempo real, luego de escribir lo anterior recordé qué era). La idea que pregonaba al principio era que me encanta leer cosas mías que escribí hace algún tiempo.
Hay gente que piensa que esto es pecado, atroz, que es una idiotez hacerlo y aún peor, que te guste hacerlo. Pues bien, yo más bien opino todo lo contrario.
Puede ser porque encuentro cierto progreso (!?) en mi forma de escribir. También, y este quizás sea el factor fundamental, puede que sea por mi pésima memoria. Al olvidar casi completamente lo que escribí me da cierto placer "redescubrir" lo que pensaba, escribía, sentía, opinaba sobre ciertas cosas. Porque en este sentido cambio mucho, o mejor, estoy en un cambio constante (decir que "cambio mucho" queda muy histérico o que voy donde me lleva el viento). Es decir, uno va mirando las cosas de otra manera, aprende nuevas cosas (no hay verdad más absoluta que: "todos los días se aprende algo nuevo") entiende cosas que no entendía antes, analiza otras con mayor detenimiento, comprende otras que antes estaban fuera del alcance, tiene más vida encima, sufrió más. En definitiva, que uno tiene más experiencia.
Todo esto logra que al leer cosas propias escritas hace algún tiempo uno se "enganche" con la lectura y la disfrute, como si fuera de Otro (Otro en mayúscula, sí)
Mismo al leer post viejos de este blog. Se escapa alguna sonrisa. "No pude haber escrito esto", "¡Ah! Esto es interesante" y demás comentarios que se realizan en el interior de una mente que parece haberlo olvidado todo. Pero tan solo en apariencia.

Y nada... Era eso.

Let It Be Pobre

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22 julio 2009

Para no cambiar el rumbo personal y particular del blog voy a quejarme de algo, como ya he hecho tantas otras veces. Estoy asqueado, harto, podrido, hinchado los huevos, etc, etc. De escuchar en los medios sobre la distribución de la riqueza, de los pobres, de lo malos que son los politicos y tantas otras obvias verdades absolutas.
El informe dice: "Cada vez hay más pobres y los politicos no hacen nada para solucionarlo" "Nadie se preocupa por la gente pobre" y demás.
Hasta acá venimos bien, se entiende perfectamente la preocupación, muy cierta. Pero cuando esta preocupación primera pasa a ser demagogia, mezclada de hipocresía, desfasando aquella primera ingenuidad... Me espanta.
No se a quién creerle, mejor dicho, no se si creer que son idiotas, ingenuos, hipocritas, o qué.

Es decir, ¡vamos!, la pobreza es un negocio, es poder de control y cohesión. ¡No jodan!
No vengan con que no se preocupan por los pobres porque si no son malos. ¡Si no hubiera pobres no podrías estar sentadito enfrente de una camara informando el indice de pobreza!

Entre otras cosas, la pobreza da lugar a infinidad de fabricas y servicios que no existirían de otra manera. De modo que le dan trabajo a otros pobres y a otros tantos. En una sociedad capitalista lamentablemente debe haber pobres. Y esto se sabe desde la revolución industrial, pero lo taparon debajo de la alfombra... O eso quiero creer.
Si hay pobres puedo ir con una garrafa (Como hizo el "Lole" senador inundador, acá en Rosario) y ofrecerselas con la condición de que me voten. Si no los hay, tampoco habrá garrafas (porque todos usariamos gas natural que provee el estado vía estructuras magnanimas que atraviesan todo el territorio argentino)
Es todo un sistema montado (PJ mediante, principalmente) que funciona así porque no tiene otra manera. Que funciona así porque lo dejamos ser...

Si, otra vez fui aburrido, es lo que sale por el momento. Cuando se me pase un poco la impotencia voy a hablar de lo lindas que son las rosas... Que por cierto ¡son Rojas!

Tapitas

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30 junio 2009

Dirán algunos: "Que al pedo está este pibe" y tendrán razón.
Otros dirán: "¡Que lindo!" y tal vez tengan tanta razón como los primeros.
Yo simplemente diré: "Esto lo hice porque estaba al pedo y para mi quedó lindo"

Hace rato junto tapitas de gaseosas para darlas cuando llegue la oportunidad a alguien que las necesite. Pues sabrán ustedes que hay gente que cambia (una enorme cantidad de) tapitas por medicamentos. Pero antes quería hacer algo con ellas. Quizás haga más cosas. También tenía pensado un pequeño Stop Motion, ya veremos.

Daltónico:
imagen hecha con tapitas de gaseosa

Tapa la Sed:
imagen hecha con tapitas de gaseosa

imagen hecha con tapitas de gaseosa

Un Registro de un Estado de Animo

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23 junio 2009

No hay con que darle. Este estado de somnolencia, sonambulismo, esta difusa linea entre el estar dormido y despierto me predispone. No a correr una maratón, ni a ir a la esquina a ver si llueve.
Es un estado de complacencia intelectual. Sí, así quiero llamarlo.
Uno delira por dentro y por fuera. Los movimientos son justos y no tan necesarios, pero uno los hace igual. Fuma como para alimentar un tren a vapor. Piensa y reflexiona quién sabe qué cosa. Pero lo hace, porque así se dan las cosas. Se siente tan bien en algún punto. Y uno se deja llevar por la mente. Se entrega a ella. Y no estoy hablando en tercera persona. Hablo por mi. Por el uno.

Se complica cuando llega la hora de los pensamientos concretos, "focalizarse en algo". Pero para todo lo demás... existe Mastercard.
Un sueño risueño rudimentario que alimenta y contenta el sin sentido.
Y esta bien, porque así ha de ser, sí. No importa lo que surja, uno libera. Atrás quedó la catarsis obligada. Esto es otra cosa. Esto es un estado. Un estado de animo.
Me gusta el concepto de "Estado de Animo". En este momento rozando el optimismo, pero al mismo tiempo la incoherencia. Pareciera ser asociación libre, pero no lo es.
Va mucho más allá de cualquier categorización, es un sedentarismo sedado. Uno deja fluir las cosas, de la mente a la palabra. Y así sale. No mucho más que eso. Pero mucho más que eso.
Un registro de un estado de animo.
Antes de que me quede dormido.

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